Diario de Inmigrantes: Familia Baez Zamora | Diarios de Inmigrantes

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Diario de Inmigrantes: Familia Baez Zamora

El número de hispanos continúa creciendo en Washington, en parte porque las leyes de inmigración son más flexibles acá.

Hablamos con una familia que hace poco llegó de Georgia  y ellos dicen que es más fácil acostumbrarse a la lluvia que a no tener trabajo y vivir con miedo a la policía como sucedia en su antiguo hogar al otro lado del pais.  “Ya es muy tedioso por lo de inmigración, el trabajo, la policía lo busca a uno por no tener licencia o un documento o algo así” eso es lo que dice Brenda Zamora quien se vino a Washington el año pasado haciendo caso al consejo de su esposo quien hacía poco había hecho el mismo viaje para tantear el terreno en este estado, a sabiendas que dejaban todo lo que hasta ahora habían construido en sus vidas en Estados Unidos.

 

Juan Báez, su esposo dice que vivieron 10 años en ese estado y que su situación no era mala. “Teníamos una casita que habíamos conseguido, un trabajo. Pues todo estaba bien. Pero de repente todo cambió.  Los trabajos empezaron a escasear, la mentalidad de la gente cambio bastante”. Juan dice que el miedo en gran parte los impulsó a hacer el cambio.

 

Esta no era la primera vez que la pareja tenía que salir huyendo de un ambiente hostil pues la razón por la que ellos se vinieron a los Estados Unidos fué también provocada por la inseguridad, pero en ese entonces en la ciudad de México a finales de los años 90. “Yo en lo particular tuve cinco asaltos en un lapso de dos meses y 2 de esos asaltos fueron con violencia” dijo Báez.

El agrega que al llegar a Georgia donde ya estaba viviendo su futura esposa, las cosas eran muy tranquilas pero que de unos años para acá la gente empezó a cambiar y el racismo severo empezó a sentirse mas y mas, al punto que mirar a los ojos alguien de raza blanca podría resultar en motivo de pelea.

 

Al venirse a Washington vio casi de inmediato la diferencia. “Yo recuerdo que estaba por Renton echándole gasolina al carro  y de repente veo una camioneta bien padre, bien equipada, de esas que se llevan a las montañas y yo me quedé viéndola y de repente se acercó el dueño y era un americano bien grandote y yo dije ‘no ahora este me va a querer dar por habérmele quedado viendo’”

 

En realidad sucedió todo lo contrario, el hombre le mostró bien su camioneta y lo trató como si fueran buenos amigos. Casualmente él también se había venido de Georgia y tampoco le gustaba el ambiente agresivo de allá.

 

Báez cree que la tranquilidad de Seattle hace que la gente que viene de otros lugares cambie también y agrega: “la gente es muy abierta de mente, muy abierta de alma, de corazón.  Y no nada más la gente de aquí no? Los mismos hispanos que viven aquí en Seattle son como más abiertos, más sencillos. Como con mas carisma de ayudar a la gente.”

 

Igualmente muchos inmigrantes, parejas, familias enteras han decidido dejar lo que habían construido en otros lugares para empezar de nuevo. Y a pesar de que otro comienzo siempre es difícil, el regresar a México para muchos como para esta familia no es una opción a considerar como lo reafirma Zamora: “Me gusta, es mi país pero en realidad la situación ahorita es crítica. Demasiado crítica y no me gustaría que vivieran mis hijos en esa situación.”