Diario de Inmigrantes: Diego Coy | Diarios de Inmigrantes

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Diario de Inmigrantes: Diego Coy

Los inmigrantes llegamos a los estados unidos de todas partes del mundo. Aportándole muchas cosas a este país, ya sea en la parte científica, tecnológica, en la construcción, la culinaria y mil cosas más. Como la música.

Miho Takekawa un japones que inmigro a este país proveniente de Tokio y que hoy vive en Seattle gracias a su talento musical

Pero muchos de los ritmos que ella toca hoy día no son de su país sino que proviene de Sudamérica y esa es su conexión con nuestro diario de inmigrantes.

“Desde Colombia había un gran artista de flauta de bambú que ahora vivía en Seattle y que tenía que conocerlo" dijo ella.  Así fue como conoció a Diego Coy, un colombiano que al igual que ella desde muy joven notó que era la música y los acordes lo que por sus venas corría.

“La música comenzó cuando yo era niño” dice Coy y agrega que su mamá había descubierto en él su talento musical desde que tenía unos cinco años.  “Me gustaba cantar las canciones tradicionales de Colombia” agregó.

    

Diego quedo huérfano de madre de muy joven pero su padre siguió apoyándolo en su pasión por la música. El tomó unas clases de guitarra pero ellos no tenían mucho dinero para continuarlas o si quiera para comprar su propia guitarra, pero él se rebuscaba la forma de tocar. Un día se dió cuenta que un primo tenía una guitarra descompuesta y le propuso “si arreglo esa guitarra la puedo tocar”.  Su primo accedió y él se puso a practicar en ella hasta que su primo se la quitó. “Ya la vió buen y se la llevo" dice Coy riéndose a carcajadas.

 

Más tarde el ingresó a la universidad aunque a estudiar ingeniería pero de nuevo, encontró la forma de acercarse a los instrumentos musicales.

"Da la casualidad que el profesor de flauta dulce tocaba quena y yo le pedí que me enseñara, pero él nunca quiso." El dice que el sonido de ese instrumento era uno de los que más le llamaba la atención y que finalmente el pudo comprarse la suya propia y la practicó y practicó hasta que finalmente pudo encontrarle su sonido.

 

Cuando se sintió confortable empezó a probarse a si mismo tocando con un amigo en las calles, “y empezamos a recoger un poco de dinero” así fue como él vio que tal vez podría ganarse la vida haciendo lo que más le gustaba: tocado música. “Y en el tercer año de la carrera me retire.” De allí en adelante Diego se dedicaría a aprender más de los instrumentos que le llamaban la atención y tocarlos en donde lo invitaran a hacerlo.

 

La música ha llevado a diego Coy a viajar por varias partes del mundo, la música fue la que lo trajo a Seattle en donde ha encontrado su hogar y fue la música el factor que lo unió a su compañera sentimental de hoy. Juntos Diego y Miho aman lo que hacen y sus audiencias les agradecen cada dulce nota que brota de sus instrumentos