¡Fuera corbata, a trabajar en la jardinería! | Diarios de Inmigrantes

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¡Fuera corbata, a trabajar en la jardinería! | Diarios de Inmigrantes

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¡Fuera corbata, a trabajar en la jardinería!

Para entender mejor los trabajos que los inmigrantes hacemos en este país... Hay que hacerlos... Por eso me he dado a la tarea de ir al lugar de trabajo de varios inmigrantes de nuestra región e intentarlo yo mismo. De allí surge esta historia de Diario de Inmigrantes.

 

En mi primera salida fui con la compañía AJ’s Landcare para que me pusieran a trabajar en las jardinería. La cita fue en un parque de la ciudad de Seattle en donde me esperaba Bernardo Ramírez quien sería mi guía en el arte de mantener los jardines.  Su primera recomendación fue la utilizar el PPE, o sea el equipo de protección personal.  Este consta de botas fuertes, lentes protectores para evitar lesiones en los ojos, unos buenos guantes y tampones para los oídos ya que la maquinaria puede ser bastante ruidosa.  Además es recomendable llevar puesto un chaleco fosforescente para ser más visible a los conductores.

Trabajamos con maquinaria de jardinería profesional.  Una podadora de pasto grande y con motor de impulso para hacer más fácil cortar el césped en lugares empinados.

Mientras yo hacia el trabajo Bernardo se divertía mirándome.  Al principio me costó un poquito pero poco a poco le agarre el ritmo. Aunque cuando el hizo lo mismo se movía más rápido y sus trazos en el suelo eran perfectos.  Producto de su experiencia.

Una vez cortado el césped utilizamos una máquina para podar las ramas de los árboles. Allí también lo intente yo primero y Bernardo corrigió lo que no había hecho bien. Parecía más sencillo de lo que en realidad era.

 

Utilizamos una y otra máquina.  Cada una con una función especial para cada situación.  El jardín cada vez se veía más bonito!

 

Al terminar de cortar, podar y alinear me senté por fin a descansar y a comerme una manzana de uno de los árboles de allí, pero antes de pegarle el primer mordisco Bernardo se me acerco: No, todavía nos falta un poco más, hay que limpiar”.  Ni modo, había que terminar lo que empezamos.  Finalmente se hizo la limpieza y la recogida de todo y así el trabajo de jardinería estaba hecho y el cliente contento estaba contento.  Me di cuenta que esta es definitivamente una labor de bastante trabajo físico que exige estar en buena forma.   Bernardo Ramírez resulto no solo ser un buen trabajador sino un gran profesor para mí.

Es por eso que el es uno de los hombres de confianza de Alejandro Espitia, propietario de AJ’s Landcare y quien como muchos, comenzó trabajando para otros.  “yo veía que otras personas tenían su propia camioneta y yo pensaba que yo también podría tener la mía”. Espitia cuenta que finalmente ahorró lo suficiente para comprar la suya y que poco a poco fue recibiendo clientes hasta que su negocio se convirtió en AJ’s Landcare. Uno con mucho éxito que además le da trabajo a casi media docena de personas como Bernardo.